25 noviembre, 2008

Historia Mártires de San Joaquín

Aciagas fueron, por demás, las circunstancias por la que atravesó la Iglesia Mexicana a partir del siglo XIX.

La persecución religiosa, escribía nuestro biografiado a un condiscípulo, ha tomado auge en estos últimos días, comenzando por la expulsión de los sacerdotes extranjeros católicos, no de los protestantes ni cismáticos; siguiendo luego la expulsión de monjas no mexicanas, para continuar luego con la reglamentación del culto, de los templos y ministros que deberán regentarlos.

Muy lejos nos llevaría a relatar todos y cada uno de los pasos dados por Plutarco Elías Calles: Ex. Presidente de la Republica, en sus satánicos intentos.

El episcopado publico con tal motivo una valiente pastoral colectiva: en ella se instruía a los fieles sobre su conducta a partir del 1 de agosto, suspendido como quedaba el culto por autoridad eclesiástica desde aquel día, ¡México estaba en entredicho!

Hubo muchísimas conversiones; cambio de moda, bastante inmodesta ..; luto en todas las casas , como si hubiera muertos; las calles desiertas , el comercio paralizado..; peregrinaciones de niños , de rodillas, a los templos de la ciudad.., llorando a gritos : sobre todo el día ultimo en que se dio la Bendición al pueblo Mexicano fiel , como despedida de Jesús, fue una cosa que no puede contarse , sino que es para vista.

El mismo P. Sola, en la carta antes mencionada el 9 de Febrero, viendo en lontananza la palma de los mártires, había dicho ya estas textuales palabras: “No recuerdo si le diría alguna vez a V.R. en el colegio que tenia gran deseo de ser mártir .¡Quien sabe si ahora el señor me concederá esta gracia! Si así fuera, que acepte mi sangre por el triunfo de la Iglesia Católica en México

El medio de que la Providencia se valió para recompensar a su siervo fue un retrato en que el P. Sola esta dando la primera comunión a un ángel de carne humana. El había llevado muchas veces la comunión a los fieles ansiosos de recibirla; y Jesús le concedió en cierto modo ser mártir del santísimo sacramento.

El Martirio

Mencionado el antecedente de la Iglesia en México y la Fe del P. Sola . Más a este nombre irán siempre unidos los de otros héroes que, junto con aquel, y animados del mismo espíritu, derramaron la sangre en aras de su Fe: son el sacerdote mexicano D.Trinidad Rancel y el joven seglar D. Leonardo Pérez Larios.

Fue la común desgracia la que, desde hacia pocos meses, había unido en intima amistad esos tres corazones. Nada dicen las relaciones que a la vista tenemos de cómo se conocieron el P.Sola y Leonardo Perez; solo si indican que se tenían amistad intima, y que el joven solia ayudar al Padre cuando celebraba misa en casa de Jovita Alba.


Por lo que hace al P.Rangel, se conocieron de esta manera: Se hallaba dicho Padre en la ciudad de silao como capellán de la iglesia del perdón. Allí cumplía como bueno cuando el 8 de febrero del presente año se publico la orden de que todo sacerdote se presentara el próximo día 10 ante las autoridades municipales, se apenan de ser considerado como rebeldes. Con este motivo fue el P.Rangel a la ciudad de León a ocultarse en casa de unas antiguas amigas suyas; eran precisamente las Sras. Josefina y Jovita Alba, en cuya casa se hospedaba también nuestro misionero e P.Sola.

Desde aquel inopinado encuentro fue intima y franca la amistad con que ambos se trataron.”Alli celebraban misa, administraban los santos sacramentos y aparentemente estaban seguros”.

Se acercaba, con efecto, la semana santa; y unas monjas de San Francisco del Rincón pidieron al Sr. Oláis, gobernador eclesiástico, les enviara un sacerdote para no verse privadas de los Divinos Oficios. El Sr. Oláis dispuso que fuera el P.Trinidad. La Sra, Lba intervino para que no se ausentara, en visto que corría yendo a San Francisco. El Padre Trinidad no quiso aceptar esa intervención, diciendo que “aunque muriera, primero era el cumplimiento del deber”.

El agente del ministerio público en San Francisco del rincón había formado una lista de personas, según el, sediciosas; entre estas se encontraban los dueños de la casa donde residía el P.Trinidad. Con este motivo se presentaron unos soldados a eso del medio día del 22 de abril, para registrar la casa y recoger las armas que neciamente suponían estar allí escondidas.

En el momento de entrar los soldados, estaba el buen sacerdote en su escritorio: el mismo se adelanto a abrir los armarios, sin que de pronto fuera reconocido por sacerdote. Pero no tarda en descubrirse la escondida violeta por el perfume que exhala; y pronto descubrió también el P.Trinidad su carácter de sacerdote por su modestia y compostura. El jefe de la escolta llama a la señora de la casa y le dice: ¡Ese es un cura! , Ella lo niega, el otro insiste diciendo que tiene el letrero en la frente y exige pruebas de que no es cura. Poco después era conducido a la cárcel el sacerdote.

Al día siguiente, sábado 23, corriese por León la noticia de la prisión del P.Trinidad, debido, sin duda, a los jóvenes antes dichos, que salieron muy luego de la cárcel. Grande fue la sorpresa y desconsuelo del P. Andrés Sola al enterarse de ese trance inesperado. Sin perdida de tiempo remueve cuanto puede a los fieles y organiza la celebración de una Hora Santa y de otras rogativas por la libertad de su compañero.

La señora refugio viuda de verduzco, quien relata la entrevista en estos términos, el sabado 23 de abril supe que habían hecho prisionero al P.Rangel … Y tan luego como supe, sentí una cosa inexplicable la noche del sábado ; Y sin mas pensar otras consecuencias, fui con la amiguita de enfrente de la casa a ver que hacíamos, y ella , sin rehusarse para nada , como si fuéramos una sola persona , me dice así; No les digamos nada a nuestros hijos, a donde vamos, ni a que vamos; Dios sabe nuestra intención.

En presencia del General expusieron su petición; pero este se puso furioso, llegando hasta amenazarlas pistola en mano. Entre si obtenían el permiso o no , y entre los mutuos cuchicheos de aquellas señoras, debió inadvertidamente escaparse el nombre de el P.Sola, palabra fatídica para este pobre, pues en Comandancia le buscaban , ignorando aun cual fuera su domicilio. El General, cambiando entonces de conducta, y como si nada hubiera oído, dijo a las mujeres: “Traigan lo que quieran”. Al ausentarse oyeron que decía: “Un piquete de soldados” y poco después añadió; “Sigan a esas beatas!” No comprendieron ellas el alcance de semejantes palabras, y se fueron muy descuidadas a la casa de la Sra. Alba. “Apenas llegamos a la puerta, continúa la Sra. Refugio, me tomo del brazo un señor vestido de particular.. Toco el al momento, salio una sobrina de Jovita, y abrió; luego nos dijo el señor: “Pasen ustedes”. Cuando entramos era por que ya estaban allí los soldados”

Hacia tiempo que la policía seguía de cerca al intrépido P.Sola .En la mañana de aquel domingo había dicho la misa en la casa de la señora Maria Luisa de O.; y entre las diez y once presidio en el Oratorio de la Sra. Alba una función de la Hora Santa, dando a todos la bendición con el Santísimo: en ella se había pedido la libertad del P.Rangel.

Poco después de este acto, hacia las doce llegaban a casa los soldados. Una de las primeras dependencia que registraron fue el Oratorio; en el hallaron al joven Leonardo Pérez ante el Santísimo; acababa de comulgar y daba gracias con fervor. Le tomaron por sacerdote; y por mas circunstantes probaban que no lo era, nada se consiguió y le pusieron en arresto. El, por su parte, nada dijo sino que “No era sacerdote; pero si católico, apostólico y romano”

El P. Sola se hallaba, al entrar los soldados, lavándose y cambiando de ropa, pues había sido invitado a comer en casa de unos amigos. Y fuera por que le llamaran, o por la extrañeza que le causo el alboroto, salio al momento de sus habitaciones particulares.

-¿Quien es usted, y por que esta aquí?-
le pregunto al verle el oficial.
- Soy un pasajero, agente de comercio.
¿Dónde esta su habitación?
- Ahí está
Entraron, le volcaron el baúl, le revolvieron los papeles; entre ellos le hallaron una fotografía dando la primera comunión y otros objetos comprometedores. Entonces el, con mucha resignación, confeso ya que era sacerdote, y que se llamaba Andrés Sola. A la puerta de la casa estaba preparado un automóvil; en el subieron al P. Sola y al joven Leonardo Pérez.

Poco después llegaban al cuartel; el P. Sola y el Sr. Pérez entraron confinados en la capilla, y las dos mujeres en el cuarto de un soldado.

Serian como las seis de la tarde, cuando la Sra. Refugio y su amiga fueron conducidas a la habitación de los otros dos: a lo que parece, estaba también el P.Rangel. Una de la mujeres, valiéndose tal vez de un soldado de buen corazón, había escrito un papel diciendo que estaba presa: le mandaron de comer.

Presentándose el General Sánchez mientras comían tan frugal refección, y al entrar dijo; “Coman, coman, buen apetito”, parándose el P. Sola y dijo al Sr. General Sánchez; ¿Usted gusta? Y el le contesto: “No le pido , ustedes son unos ruines … les aborrezco , les odio.., codiciosos, salteadores de trenes”.. Con mucha calma y humildad sentándose el Padre, bajo la cabeza y siguió comiendo su pan y oyendo todo con resignación y paciencia.

Había entrado también en la estancia un perrito del General. El P Sola se entretenía echándole migajas de pan; lo cual advertido por el amo, dijo al Padre: “No le eche pan: usted no es digno de darle de comer a mi perro”.

Un suceso decisivo tuvo lugar entre cinco y siete de esa misma tarde: el juicio y la sentencia de condenación. Cierto que antes de oírlos en el tribunal, ya había recaído en ellos la fatal sentencia; mas para dar al proceso algún tinte de formalidad judicial, tuvieron que presentarse ante el juez militar y responder de los cargos que se les hicieran. Les acusaron de impulsar la intervención norteamericana, de salteadores de trenes…

Fue en esta ocasión, cuando el P. Sola dio a todos sus adversarios nuevas demostraciones de su entereza y Santa Libertad. “Señor, dijo, seame licito manifestar que no tengo mas crimen, ni se que haya cometido otro, que el de haber cumplido con mi deber de Misionero.

Sepan, pues ustedes que tanto por eso como por ser extranjero no me pueden fusilar, y le contesto el injusto ignorante juez: “También para los extranjeros tenemos balas”.

El General Sanchez por otro lado, expidió el siguiente despacho oficial para el Sr. Amaro, Ministro de guerra; Acabo de aprehender tres cabecillas asalto tren Gral. Amarillas y tres curiosos mas. El ministro respondió: Llevenlos al lugar del descarrilamiento, fucílese a los tres, y a los curiosos escarmiénteseles, y déjeseles en libertad. El asalto y descarrilamiento había tenido lugar la mañana del 23 de abril entre las estaciones de mira y salas K.1.491.

Pronto después comenzó a ejecutarse sentencia. Mientras las dos señoras recobraban la libertad, eran conducidos a la estación leonesa los dos sacerdotes y el Sr. Pérez, mas los otros tres jóvenes. Al salir de leon el tiempo estaba lluvioso. El P.Rangel hacia dos días y medio que no probaba alimente; sin embargo al subir al tren iba rezando el Oficio Divino.

Al llegar a Lagos se detuvieron bastante durmieron hasta las cuatro de la mañana del lunes 25. El tren militar emprendió luego la marcha, deshaciendo parte del camino. Antes y cuando se dirigían hacia Encarnación de Díaz, se había dicho: “Si nos van a fusilar, gritaremos: ¡Viva Cristo Rey!

De pronto se detiene el tren entre las estaciones de Mira y los Salas, donde tuvo lugar el asalto de el tren de Guadalajara. Tal es el escenario en que va a rematarse la tragedia. Esta enclavado en las propiedades que se denominan el Rancho de San Joaquín.

El jefe de la escolta, que a lo que parece se llama Silva, intimido al pararse el tren a los sacerdotes y al joven leonardo, la orden de bajar a tierra. Los otros tres jóvenes permanecieron en el vagón: “roguemos por estos pobres” y se pusieron a orar. Leonardo Pérez, al bajarse del vagón con una ultima mirada a los jóvenes y con una sonrisa siempre en los labios, no se mostró cobarde en ningún momento.

Estando en tierra detrás de ellos los siguen 10 soldados, el P.Sola dice entonces a sus compañeros; “Ahora si nos van a fusilar”. En la bajada se les intercepta el paso de un reguero por donde había corrido hasta el barranco el petróleo de la maquina del tren asaltado: Leonardo cede el paso a los sacerdotes por el respeto que le merecen.

Han llegado ya al fondo, junto a un ribazo: allí han formado unas balsas el petróleo. Detienen, pues, la marcha. Nada hablan las victimas, Con una resignación que solo nuestra Religión sabe dar, se ponen en cruz, después disimuladamente se han absuelto. “Leonardo dice que no es sacerdote: el P. Sola se dispone hablar, pero las balas le hacen rodar por el suelo... Eran las ocho y cuarenta y cinco de la mañana. Una detonación que repite la hondonada , avisa a los de arriba que se ha cumplido la sentencia, Uno de aquellos tres jóvenes, al oír la descarga, se pone de pie y ve caer al Padre: se sienta luego temblando.. la emoción y el espanto no le dejan ver ya lo que pasa.

A los primeros disparos siguieron varios tiros de gracia. Los soldados corren entonces a despojarlos de sus pertenencias, el P.Rangel y el Sr. Leonardo, eran ya cadáveres: el P.Sola había rodado y se revolvía agonizante en la balsa de petróleo. El oficial subía pálido y demudado: “Peguen fuego a esos cuerpos” dijo el jefe militar a una brigada de ferroviarios que allí arriba había y el tren rompió la marcha.

Estaba al frente de la brigada de ferroviarios D. Vidal Barrera, buen cristiano y cumplido caballero. Acercase uno de ellos , el Sr. Flores oyó que el P. Sola le decía: “Oye tu que vas hacer conmigo?” , nada señor , el Padre le dijo : “Ves esos dos muertos que están a mi lado? Uno es sacerdote y el otro es laico, yo soy sacerdote y morimos por Jesús..Morimos por Dios…y pidió por caridad que los enterraran. El P.Sola sobrevivió aun dos horas largas de agonía fue terrible. Empapada en petróleo la ropa y chorreando de sangre por las heridas era imposible moverse.

Durante su larga agonía, entre acerbísimos dolores, le oyeron que repetía con fervor, ¡ Jesús , misericordia! , ¡ Jesús , Perdóname! , ¡Jesús muero por tu causa!... Dios mío, muero por ti……. Eran las doce de la mañana cuando su alma, purificada con su propia sangre, voló al regazo del Señor.

El sacrificio estaba ya terminado. Las tres victimas yacían tendidas sobre su altar, y mientras en el cielo eran recibidas sus almas entre cantares de gloria, inspiraba Dios a los hombres sentimientos de veneración hacia aquellos valerosos mártires de San Joaquín.

Fuente : Libro Mártires de San Joaquín y Archivo Historico Fam. Ortiz Perez.

02 noviembre, 2008

El Cementerio de la Soledad en Lagos. Ritos Funerarios.


La muerte ha sido uno de los misterios del planeta que ha preocupado y ocupado a los seres humanos desde su presencia racional en la tierra. La cultura grecorromana que influyo en la española por la ocupación de siglos y por ello hacia nuestra cultura americana es importante el estudio de los ritos funerarios porque de ellos se derivan también parte de los mexicanos.

Tanto en Roma como en Grecia el entierro de los muertos era un deber sagrado. Negar sepultura a un cadáver era condenar al alma a errar sin descanso y , en consecuencia , crear un peligro real para los vivos, pues esas "almas en pena"eran maléficas . Los romanos practicaban simultanea mente los dos grandes ritos funerarios , la cremación y la inhumacion.

Durante varios dias, mujeres flautistas y plañideras a sueldo tocaban una música fúnebre. Si el difunto era noble aparecían clientes o actores que llevaban el rostro cubierto por una mascara que imitaba los ancestros del muerto, de manera que todo el linaje parecía haber venido a recibir a su descendiente ( acto conocido como "jus imaginum o derecho de imagenes"); luego venia el cadáver transportado sobre una camilla con el rostro descubierto. Los seguían parientes y amigos , los hombre con toga de color oscuro y las mujeres con los cabellos suelto y en desorden.



Finalmente se llegaba hasta la pira en la que se depositaba el cadáver entre perfumes y presentes. Mientras duraba la cremación, los parientes no debian alejarse. Luego , se recogían los huesos calcinados en medio de las cenizas calientes , se les lavaba con vino y se les ponía dentro de una urna , depositada a su vez en una tumba.

En la segunda edad media , y mas particularmente después del establecimiento de las ordenes mendicantes ( Carmelitas , Agustinos, Capuchinos y Dominicos) , la ceremonica del duelo , el velatorio, y el entierro cambio de naturaleza; la familia y los amigos , ahora silenciosos , han dejado de ser los principales actores de una acción desdramatizada.

Hay Suficientes pruebas para concluir que los rituales mortuorios, propios de los siglos anteriores , habían entrado en crisis; el abundante cortejo de caridad y pobreza , tendieron a volverse mas sencillas, "sin fasto , ni pompa", las procesiones se hicieron menos numerosas y las exequias barrocas comienzan a ser mal vistas.

Por otra parte , el uso del negro como manifestación de luto se hace general a partir del siglo XVI.

Portada del cementerio de la Soledad, de estilo neoclásico , rematada con frontón triangular con calavereas coronadas símbolo de la muerte terrenal.




La voz de cementerio significa "Lugar de descanso , de dormicion". Procede del griego Koimeterion, de koimeo "Yo descanso , yo duermo". El cementerio y sus monumentos reflejan la cultura comunitaria de los difuntos y de sus familiares vivos:


"...Los panteones se construyeron por los vivos y para los vivos que quieren honrar a sus muertos. Son los grupos sociales y su forma particular de venerar a sus deudos, quienes establecen las normas y modalidades que en cada momento histórico vemos impresas en los cementerios".


En España y sus territorios en América , a pesar de la legislacion muy antigua en contra , se enterraba a los Reyes en las Iglesias y Monasterios y a los fieles dentro y fuera de las Iglesias. Estos informes sirvieron para llamar la atención de las autoridades en 1777 y 1781. A partir de ellos se genero una Legislacion sobre los lugares y situación de los cementerios.

La Novísima Recopilacion de las Leyes de España mandada hace por Carlos IV en su tit.III, Lib.I , recoge la Ley de Carlos III (9 de Diciembre de1786) que trata de los " Cementerios de las Iglesias: entierro y funeral de los difuntos". En esta Ley , el Rey Carlos III manda que se observen las disposiciones canónicas sobre el uso y construcción de cementerios según lo mandado por el ritual romano. Menciona el hecho de que "Se harán los cementerios fuera de las poblaciones , siempre que no hubiera dificultad invencible o grandes anchuras dentro de ellos , en sitios ventilados e inmediatos a las parroquias distantes de las casas de vecinos, y se aprovecharan para capillas de los mismos cementerios las ermitas que existan fuera de los pueblos, como se ha empezado a practicar en algunos con buen suceso".


Las Reales Ordenanzas de 15 noviembre de 1796 dispusieron el traslado de todos los cementerios a las afueras de las poblaciones, y mientras esto se llevase a cabo , los cadáveres Debian sepultarse en profundidad. Fue así como poco a poco desapareció la practica de enterrar a los muertos en las Iglesias. Los cementerios municipales vinieron a sustituir a las antiguas formas de sustituir a las antiguas formas de enterramiento y siempre fuera de los pueblos y las ciudades.




Esta es la tumba mas antigua del Cementerio de la Soledad que guarda los restos del General Insurgente Juan Pablo Anaya , que combatió con el cura Hidalgo. Falleció el 24 de Agosto de 1850 de la epidemia de cólera en Lagos.


Para entonces estaban avanzados los trabajos para construir el nuevo y actual cementerio en las entonces orillas de la ciudad , presionados por la terrible epidemia de cólera morbus que se había desatado en 183 en Lagos y otras regiones del nuevo estado de Jalisco. El terreno para el nuevo cementerio en las orillas de la ciudad de Lagos lo había comprado el entonces cura interino Don Clemente Sanroman en "330 pesos para el terreno y formulación del campo santo".





Así para el 6 de Octubre de 1846 se va a inagurar el nuevo y actual Cementerio de la Soledad a cargo todavía de la Iglesia, del curato parroquial de la Asuncion encabezado por el dinámico sacerdote Rafael Larios Ponce de León. El registro de la inauguración del cementerio eclesiástico quedo inscrito tanto en el libro de gobierno como en el de sepulturas del archivo parroquial.

Curiosamente antes de la inauguración oficial del Camposanto de la Soledad este panteón había iniciado funciones con la sepultura de un laguense que por haber muerto en la embriaguez , de borracho que al igual que los suicidas , la iglesia los condenaba a ser sepultados en lugares no sagrados como fue el caso , al depositar el cuerpo del labrador Pedro Rangel vecino del rancho las memelas de Lagos el 9 de abril de 1845, cuando aun no estaba bendito el camposanto.

Para el día siguiente de la inauguración del cementerio de la Soledad el 7 de ocubre de 1846 cuando estaba a punto de registrarse la invasión norteamericana , se sepultaron tres cuerpos.
 
En el panteon de la Soledad se cuenta con algunas momias aqui podemos ver algunas.
 


Con la relación a España , para el siglo XVI la celebración del día de muertos era muy semejante, es decir, ofrenda de alimentos pues los muertos regresaban a la tierra a visitar y compartir los alimentos con sus parientes vivos, si bien no se trata de una creencia totalmente española sino de costumbres chinas y egipcias que les fueron heredadas a través de los árabes. Al llegar los españoles , estas creencias fueron adaptadas al calendario cristiano y se celebran el 1 y 2 de noviembre. El primero se celebra el día de todos los Santos , dedicado a los niños y el 2 al resto de las personas queridas , siendo estos los únicos días en que las almas tienen permiso para regresar a visitar a sus seres queridos.

Texto : Lic. Mario Gomez MataBoletin Archivo Historico Municipal de Lagos de Moreno - 2006 nº59